Redes sociales: un blanco fácil para los delincuentes digitales
Por Juan Gonzalo Angel Restrepo
Como dirían las abuelas: ya en ninguna parte se está seguro. Las redes sociales y los servicios de mensajería concentran tantos usuarios e información personal que se convirtieron en el blanco preferido de los delincuentes digitales.
Las razones son evidentes. Las personas publican dónde están, con quién, qué compran y a qué se dedican. Muchas aplicaciones piden conectarse con las cuentas de redes sociales y acceder a la ubicación del teléfono. Toda esa información facilita la suplantación de identidad, las estafas y el robo de cuentas.
Hoy el riesgo es mayor: con inteligencia artificial se pueden imitar voces, fabricar videos y escribir mensajes que parecen de un familiar o de un banco. Las estafas ya no llegan con faltas de ortografía; llegan bien hechas.
Algunas medidas sencillas reducen mucho el riesgo: activar la verificación en dos pasos, no repetir contraseñas, desconfiar de mensajes urgentes que piden dinero o códigos, revisar qué aplicaciones tienen acceso a las cuentas y pensar dos veces antes de publicar información personal.
La tecnología trae enormes beneficios, pero exige un nuevo tipo de prudencia. Cuidar la información personal es hoy tan importante como cerrar la puerta de la casa.