¿Dónde están las autoridades ambientales?
Por Juan Gonzalo Angel Restrepo
Cada cierto tiempo un desastre ambiental ocupa los titulares: un derrame en el mar, un río contaminado, un bosque arrasado. Y casi siempre aparece la misma pregunta: ¿dónde estaban las autoridades encargadas de evitarlo?
Colombia ha impulsado con fuerza la minería y la energía, sectores importantes para la economía. Pero ese impulso no puede hacerse a costa del agua, de los suelos y de las comunidades que viven alrededor. Hay casos en los que los daños se conocieron porque los denunció un ciudadano o un ambientalista, no porque los detectara el Estado.
Las sanciones ejemplares sirven, pero llegan tarde. Lo importante es la prevención: licencias serias, vigilancia constante y autoridades con recursos y personal técnico suficiente. También que las comunidades sean escuchadas antes de que empiece un proyecto, no después del daño.
El campo es el primero en sufrir la contaminación. Un río contaminado acaba con la pesca, con el agua para los animales y con los cultivos que dependen de él.
El desarrollo y la protección del ambiente no son enemigos. Lo que no puede seguir pasando es que el costo de los errores lo paguen siempre los mismos.